Advertencias sobre la combinación peligrosa de especies invasoras y el cambio climático.

Las alteraciones producidas por los efectos del cambio climático, influyen en la vegetación y la distribución de los seres vivos, provocando alteración en la interacción entre especie, favoreciendo la expansión de especies invasoras y plagas.

Al variar las condiciones climatológicas de cada lugar, las especies tratan de adaptarse, en busca de su clima nativo. Estos invasores constituyen uno de los problemas más graves, que afectan la biodiversidad a escala global.

Estás especies pueden reproducirse rápidamente y adaptarse a nuevas hábitat con condiciones ambientales diferentes, por lo tanto el cambio climático y las especies invasoras combinados son devastadores para el medio ambiente. Además pueden costar a los países un porcentaje grande de perdidas, de su producto interno bruto.

Algunas especies invasoras

Las hormigas coloradas.

Las hormigas coloradas invasoras están causando estragos en ecosistemas enteros. Cuando las hormigas coloradas escaparon de su hogar, en Argentina, y empezaron a viajar alrededor del globo -a menudo a través de contenedores en los barcos- pocos hubieran imaginado el daño que esos insectos podrían llegar a causar.

Esa especie venenosa, también llamada hormiga de fuego u hormiga roja, expulsó y algunas veces aniquiló a poblaciones nativas de animales e insectos, desde China y Japón hasta Australia y Estados Unidos, incluyendo a los que polinizan las plantas locales, causando daños a largo plazo en la vegetación. La hormiga colorada, que también come y daña semillas, puede causar un  severo impacto en las cosechas y los ecosistemas autóctonos.

El mosquito.

Un aumento de la temperatura, las precipitaciones y la humedad puede provocar una proliferación de los mosquitos que transmiten la malaria a mayores altitudes, lo que tendría como resultado un aumento de la transmisión de la malaria en las zonas en las que previamente no se había registrado la presencia de la enfermedad. En altitudes inferiores donde la malaria ya es un problema, un aumento de las temperaturas alterará el ciclo de crecimiento del parásito en el mosquito, lo que le permitirá desarrollarse más rápidamente, aumentará la transmisión y, por lo tanto, tendrá consecuencias sobre la carga de enfermedad.

Las Ratas.

las ratas introducidas han reprimido o desplazado a poblaciones de aves marinas, en parte, porque se dan un festín con sus huevos y polluelos. Los pájaros marinos son importantes porque dispersan nutrientes esenciales que alimentan ecosistemas de corales y cardúmenes de peces sanos. Las autoridades respondieron con medidas para erradicar a las ratas, usando cebos envenenados en la Isla Late, hogar de uno de los mayores bosques latifoliados tropicales intactos del mundo, y en otros varios ecosistemas isleños de Tonga invadidos por los roedores.


El castor fue introducido en el sur de Argentina y Chile y ocupa Tierra del Fuego, generando diques que destruyen los bosques nativos. Pero ante la falta de depredadores naturales -como osos y coyotes- estos roedores semiacuáticos se han reproducido rápidamente y se estima que su población supera los 100.000 individuos. Estos castor roe los árboles hasta derribarlos y los troza para construir su madriguera.

Árboles y arbustos leguminosos invasores.

En  Sudamérica hay muchas especies de plantas que fueron introducidas como ornamentales, forestales o para controlar la erosión.

Algunas de ellas crecen de manera descontrolada compitiendo con las especies nativas, causando daños económicos y aumentando la frecuencia de incendios», señaló el experto.

La mimosa, por ejemplo, una planta originaria de Australia, fue introducida como planta ornamental para jardines por sus flores amarillas. Pero el árbol es un gran superviviente. Crece rápidamente, se adapta a cualquier tipo de suelo y segrega una sustancia que dificulta el crecimiento de otras plantas en sus proximidades, por lo que las especies nativas no logran competir.

El retamo espinoso, originario de Europa, también compite con especies nativas por nutrientes, además de formar densos matorrales difíciles de erradicar y propagar incendios por ser muy inflamable debido a sus resinas.

Los peces invasores.

Los peces invasores son un problema en zonas costeras y cursos de aguadulce de Sudamérica.

El caso emblemático es el pez león (Pterois volitans), que fue introducido como pez de acuario y liberado en el Caribe y que actualmente está dispersándose hacia Sudamérica.



Es un voraz predador y debido a sus espinas exteriores, muy difícil de controlar.

Su resistencia a los elementos es asombrosa. Sin un depredador natural que los mantenga a raya, el impacto del pez león en las poblaciones de las especies de peces nativos y las comunidades que dependen de ellas, ha sido devastador.

La avispa chaqueta amarilla.

La avispa chaqueta amarilla es originaria del norte de Europa. Cuando atacan una colmena en busca de miel y de polen, estas avispas llegan a desplazar a las abejas que la habitan, dejándola vacía. También se alimentan de frutas, por lo que dañan plantaciones de manzanas y otras especies. Y además son carnívoras, por lo que atacan al ganado e incluso a las personas. Su picadura es peligrosa, porque el veneno puede generar una reacción alérgica.

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