
Para muchos es atractivo que le digan que son fuertes o dominantes, por otro lado, muchas personas tienen el talento del liderazgo y la ejercen, según han sido instruidos, aunque también suelen haber personas que aunque no han sido instruidos en sus hogares, de algún modo aprendieron en otros lugares sobre el liderazgo y con espíritu entusiasta y optimista lo ponen en practica logrando así el éxito. Sea para bien o para mal.
Sin embargo surge la pregunta, ¿que relación tiene el liderazgo con ser fuerte o dominante? O ¿que semejanza tiene el líder con el fuerte o dominante?
Cuando una persona se considera así mismo ser más fuerte que otros y lo proclama, el tal posee un sentimiento engosentrico. Por otro lado, una persona que tiene el talento del liderazgo, mayormente es activo y dispuesto a salir al frente para realizar la tarea que se le asignan.
No obstante poseer este talento puede ser de buen provecho, siempre y cuando se ejerza con humildad y sabiduría de lo alto, (de Dios Jehová).
Las santas escrituras dan la respuesta a nuestro título de hoy «Quien es verdaderamente» El más fuerte»».
«El que tarda en airarse es mejor que el fuerte; el que domina su espíritu, es mejor que el que toma una ciudad.» Proverbios 16:32
Tal es la historia de Sansón que se encuentra en Jueces 13-16. Según lo expresa una reflexión de las lecturas Devocionales para Jóvenes 2016. «Visita mi muro, 366 mensajes que inspiran» Por: J. Vladimir Polanco. «no dejo de asombrarme por los contrastes que se manifiestan en la vida de ese legendario superhéroe. Sansón pudo dominar a los filisteos, pero nunca pudo dominarse a sí mismo, y constantemente caía preso en las redes de sus propios deseos. Aunque llegó a ser juez en Israel, la Biblia nunca lo presenta trabajando mano a mano con su pueblo; más bien era un ser individualista, egocéntrico, que todo lo hacía solo. Era capaz de prender fuego a los campos de trigo del enemigo, en tanto que no podía dominar el fuego interior que consumía cada rincón de su alma. Más de una vez pudo romper las ataduras de los filisteos, pero siempre fue dominado por los grilletes del pecado. Pudo matar a un león con sus propias manos, pero nunca acabó con el desenfreno que rugía indomable en su interior. Su fortaleza física era tan grande como lo era su debilidad espiritual.
¿Para qué sirve tener tanta fuerza si somos incapaces de usarla en algo bueno y duradero? Por otro lado, tras analizar la vida de Sansón nos damos cuenta de que lo recordamos por todo lo que destruyó, y no por lo que construyó. ¿Te gustaría ser recordado así?
Aprendamos de la experiencia de ese fornido amigo. Aunque no viene mal ser robustos en términos físicos, no podemos olvidar que la fortaleza interior, la espiritual, es mucho más relevante. Por eso en todo momento hemos de solicitarle a nuestro Padre celestial que nos dé el privilegio de “ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu” (Efesios 3:16, RV95). ¿Cómo puede Dios fortalecer “el hombre interior”? Lo hace a través del poder y de la presencia del Espíritu Santo en nuestra vida. ¿No te gustaría recibir ese poder? El Señor puede hacernos fuertes en lo que Sansón era débil.»
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